GEORGE BASTL

bastl collage

Suiza dio al mundo diferentes tipos de tenistas. Dio uno de los mayores genios de la historia, el oriundo de Basilea, Roger Federer. Dio excelentes jugadores como Marc Rosset o Stanislas Wawrinka y dio deportistas que van a pasar rápidamente al olvido como Yves Allegro o Michael Lammer y que tranquilamente podrían formar parte de esta sección. El elegido de hoy se despega de estos grupos. Porque si bien navegó en la intrascendencia casi toda su carrera tuvo sus quince minutos de fama en un partido.

George Bastl nació en Illinois pero representó a Suiza y hoy reside en una localidad del país europeo llamada Villars. En la actualidad tiene 35 años, es el 1042 del ranking y con una barba al estilo “naufrago” pulula por clasificaciones de challengers sin demasiada suerte. Alguna vez llegó a ser 70 del planeta y disputó una final atp en Tashkent (Uzbekistán) 1999 donde fue vencido por Nicolas Kiefer en dos sets 6-2, 6-4.

Wimbledon 2002 tuvo algunas particularidades que lo hacen recordable. Para los habitantes de este terruño al sur del paralelo del ecuador lo más memorable será que David Nalbandian estuvo en la final del Grand Slam, para los ingleses una de las cuatro semifinales que disputó Timothy Henman y para los espectadores que estaban en el estadio, el “streaker” desnudo que se precipitó a la cancha antes de la final. En los recuerdos helvéticos de la era pre-Federer va a quedar grabado que George Bastl venció a Sampras en la segunda ronda del torneo londinense.

Pete Sampras estaba fuera del top ten (13) y el fin de su carrera estaba cerca, pero había ganado el Grand Slam de Church road ya siete veces y a fin de ese mismo año ganaría el USOpen (torneo donde se retiraría). Bastl sólo había conseguido esa final en Tashkent y rondaba el puesto 145. Todo estaba dado para que el estadounidense se enfrentara a David Nalbandian en tercera ronda. Eso no fue lo que sucedió. George se puso dos sets arriba y acariciaba la gloria, cuando Pete empardó los sets a dos y parecía que el multicampeón vencería una vez más. El quinto y definitivo set marcaría el día de gloria de Bastl que lo pudo definir 6-4. Alguna vez Sampras lo mencionaría como el peor momento de su carrera, para nuestro “casi famoso” de hoy es sin discusión su momento más memorable. En tercera ronda caería por triple 6-2 con el unquillense, pero ese momento quedará imborrable en su recuerdo.

CHRISTOPHER “BUSTER” MOTTRAM

Con su cara de angelito fue uno de los niños mimados del tenis inglés en los años 70s y el primero en llegar al top 100 en juniors, dentro de una buena generación del tenis británico (que en 1978 llegó a la única final de copa davis en muchísimos años) junto a Roger Taylor y John Lloyd. Como una especie de Tim Henman setentero, sólo pudo alcanzar los cuartos de final en torneos de GS: Wimbledon(82), Roland Garros(77) y US Open(80), pero nunca pudo superar esa marca.

Dos fueron los certámenes ATP que cosechó en su trayectoria por el deporte profesional. El primero en la ciudad más poblada Sudáfrica: Johanesburgo 1975, venciendo a el holandés Tom Okker en la final y nada menos que  a Bjorn Borg en semis. El año siguiente levantó el trofeo de Palma de Mallorca donde tuvo que batallar contra un verdadero crisol de razas, venció a un estadounidense, un boliviano, un italiano, un australiano, un croata y finalmente a un japones en la instancia decisiva. En el escalafón mundial tenístico fue el puesto decimoquinto el más alto peldaño al que logró acceder, a principios del año 83.

Su carrera en la Copa Davis también fue exitosa, consiguió el único punto de las islas británicas en la final de 1978 frente a Brian Gottfried y venció Adriano Panatta en el foro itálico por 6-0, 6-4, 6-4. Fueron triunfos 31 de sus participaciones y sólo diez derrotas. A pesar de que doce de sus éxitos fueron en polvo de ladrillo no tuvo esa suerte al venir a Buenos Aires a jugar la semifinal de 1981 donde fue abatido por Vilas y Clerc y su país se fue con un 5-0 en contra difícil de olvidar.

Ese angelito tenía su demonio, su lado oscuro. Ya durante su etapa de jugador expresaba ideas de ultraderecha pero el retiro fue el comienzo de una carrera política en partidos de esa tendencia ideológica. Siempre apoyó y coqueteó con el BNP (British National Party) un partido reconocido como facista y racista. Su argumento preferido cuando lo acusaban de racista era que había escrito un tema musical con el comediante negro Kenny Lynch. Intentó ser candidato al parlamento por el National Front en distintas localidades inglesas pero nunca lo logró.

Historial: Karsten Braasch, Alex Antonitsch.

ALEX ANTONITSCH

Consiguió llegar al puesto 40 del ranking ATP luego de caer en octavos de final de Wimbledon frente al número uno de 1990 Ivan Lendl. Esa misma temporada conquistaría Seúl y sería finalista de Hong Kong. Está claro que el año 1990 fue el mejor en la carrera del austríaco Alex Antonitsch, ya que nunca superó ese puesto y jamás logró otro título en su carrera individual. Sí en dobles, donde con diferentes parejas se apoderó de cuatro certámenes de esa especialidad.

Alex era zurdo natural, pero tuvo que empezar a jugar al tenis con la derecha por una fractura que sufrió practicando uno de sus deportes favoritos: el hockey. Esto sucedió durante una partida de “shinny” que vendría a ser como un picadito de fútbol que puede jugarse en el hielo o en la calle (con reglas no muy ortodoxas) y es muy común en países nórdicos. El tenista austríaco no quizo dejar de jugar al tenis mientras se curaba de la lesión  y así fue que comenzó a hacerlo con su mano diestra.

Si bien tuvo una buena carrera en el circuito ATP su mayor destaque se dio en Copa Davis, donde llegó a semifinales en 1990 cayendo ante Estados Unidos. Formó una gran dupla junto a Thomas Muster y ostenta varios records jugando para su país. Es el más ganador en dobles (13-14) formó la mejor dupla (9-7) acompañado por Muster y disputó más series de davis que ningún otro tenista austríaco, nada menos que veintisiete.

A primera vista resulta extraño que Antonitsch-Muster nunca hayan conseguido una copa como pareja en el ciruito. Pero al parecer su relación no era la mejor, o más bien la relación de Muster con el resto de los individuos que habitan el planeta no era la mejor.  Durante un programa de televisión donde discutián acaloradamente sobre copa davis, Antonitsch acusó a Muster de estar enojado por que él se había ido con su novia (novia de Muster) y Thomas que no perdía oportunidad para hacerse el gracioso contestó “ella era buena” y agregó irónicamente “pero no tan buena”.

KARSTEN BRAASCH

Si te digo que sus actividades preferidas son el billar, jugar a las cartas y escuchar música folk no te estoy diciendo nada relevante, tampoco si te dijera que es fan de la NBA y en especial de los Hornets. Nada de eso resulta destacado en la carrera tenística de Braasch. Tal vez si contara que tomaba alcohol y fumaba (tabaco) me podría acercar a algo interesante, pero muchos lo hacen aunque no lo cuenten. Ahora si digo que lo hacia antes y durante un partido es otra cosa.

El tema es así, resulta que las hermanitas Williams estaban buscando un contrincante del sexo opuesto para comprobar que las mujeres podían jugar en el circuito masculino. Las estadounidenses andaban al acecho de un candidato que no superara el puesto 200 del ranking masculino y como el bueno de Karsten justo andaba por ahí y estaba medio al dope (?), se ofreció a participar de tamaña justa deportiva, ya que ocupaba comodamente el número 203 atp. El contendio comprendía dos partidos a un set con cada una de las retadoras. Preocupadísimo por el tema Braasch se jugó 18 hoyos de golf, se tomó dos birras y fumó una cantidad “ingente” de cigarrillos antes del match.

Luego de tamaño atentado a su estado físico pre-partido, el lector desprevenido puede llegar a pensar que el alemán no sacó ni un game a su favor, o que perdió los dos matches por un resultado humillante para el sexo masculino y reivindicatorio del sexo debil. Pues no es exactamente lo que sucedió en el campo de juego, ya que este germano poco adepto a las buenas costumbres de la dieta sana derrotó en sets corridos, una tras otra, a las multicampeonas de GS, perdiendo sólo tres games en total. Primero fue Serena, que salió del court con un 6-1 en contra; más tarde su familiar directa Venus consiguió arañar un game más y dejó la cifra final en 6-2. Si esto no era lo suficientemente humillante para las aguerridas jugadoras, Karsten se clavó un par de puchos mientras esperaba la transición entre Serena y Venus.

Llegó a ser 38 del mundo en 1994. Aunque no cuenta con ningún título en su haber, sí fue finalista de Rosmalen (hoy Ordina Open) en Holanda, donde cayó en la final frente a el local Richard Krajicek  (más tarde campeón de Wimbledon). Una particularidad de su juego era su servicio, el cual se veía un poco extraño por un pequeño salto que daba antes de pegarle a la bola. “Cuando veo mi saque en televisión me río de mi mismo. Mientras sea efectivo no creo tener que cambiar nada.” opinaba sobre uno de los golpes base de su juego. En su blog, Fernando “Fininho” Meligeni cuenta que antes de los partidos Braasch andaba de jeans, fumando un cigarrillo y charlando con todo mundo, lo recuerda como muy alegre y muy buen jugador, difícil de vencer.

En dobles sí consiguió multiples títulos, como en general los buenos jugadores de canchas rápidas que no sobresalen en singles. El más importante, quizás, fue en Halle junto a su compatriota y campeón de Wimbledon Michael Stich. Luego vinieron algunos en polvo de ladrillo como Estoril o Bucarest. La derrota ante Ivo Heuberger en un challenger en alemania fue su adiós definitivo al tenis profesional en 2001. Fue electo vicepresidente del consejo de jugadores de la atp durante el período 05-06 y era coach de un juvenil alemán hasta donde le seguimos el rastro. Uno de los que no pudo llegar a las “grandes ligas”, ni a la gloria deportiva, pero que tiene una interesante historia para contar. El primero de los muchos que van a pasar por La Raqueta.